Adictos…¿a qué?

Adicción, término que generalmente , es entendido como adicción al tabaco, al alcohol, a las drogas, a sustancias nocivas para el organismo.

La definición que encontramos en CITE , Diccionario manual de la lengua española- Vox 2007- Editorial Larousse SL dice: “ Inclinación o propensión difícil de evitar, generalmente a algo negativo” “ Sumisión de un individuo a un producto o a una conducta de la que no puede o no es capaz de liberarse.”

Este tema me pareció interesante para reflexionar y profundizar.

María está casada, tiene 38 años, profesional, dos hijos. Su esposo, Esteban, 40 años, profesional, empleado público.  La relación matrimonial es tensa, pues María intuye que su esposo la engaña. En su horario de trabajo cada media hora marca el número de celular de su esposo, porque intuye que él llama a su amante. Busca indicios que confirmen sus sospechas, lo busca en el trabajo, revisa su celular, huele sus camisas, pues confía que en algún momento encontrará la prueba que lo incrimine y así ella “con dolor en el alma, tendrá que separarse…”

María trabaja seis horas por día, cuando llega a su casa, atiende a sus hijos de 6 y 8 años, rápidamente y se encierra en su habitación para controlar a su esposo por el celular. Así hasta que él llega y comienzan los reproches hasta que estalla la violencia verbal y las amenazas de ambos. ËL cansado y desilusionado, ella herida y deprimida. Esta historia se repite casi a diario

María sólo se ocupa de sentir celos, de sentir enojo, de intuir infidelidades. No le atrae nada, ninguna actividad, física, artística, en fin, su vida se limita a sentir sufrimiento y soledad. Así transcurren sus días, grises, sin sentido, sumida en un sufrimiento sin sentido que a la vez le hace sentir que su vida es seria y llena de preocupaciones que le impiden pensar en sí misma.

Si hablamos en términos de Adicción, ¿podríamos decir que María es adicta?. Ella manifiesta que no puede evitar pensar en la infidelidad de su esposo, a pesar que él nunca le dio motivos. Pero ..”como todos los hombres son infieles…”

También expresa que esta preocupación le impide pensar en su propia vida, pero me pregunto, ¿querrá realmente pensar en su propia vida?

¿habrá quizás algo a lo que María teme y no puede enfrentar? Si es así, preocuparse por la posible infidelidad de su esposo le ayuda a “olvidar” sus temores y a la vez justificar aduciendo que “ quiero proteger mi familia y conservar el padre de mis hijos”.

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Generalmente este tipo de conductas no está considerado dentro de las adicciones, pero si tenemos en cuenta que es una conducta  que María no puede evitar, le resulta difícil, y es negativa para su vida, para la relación matrimonial y para la familia toda porque interrumpe el diálogo, la armonía familiar, entorpece los vínculos, María se aísla y se siente incomprendida y aunque se lo propone, cada día vuelve a caer en el círculo empantanado del dolor, la soledad, la incomprensión , sintiendo que realmente vive una vida seriamente comprometida y signada por el sufrimiento, y pensando que ella solamente busca la felicidad.

Tantas personas como María, con temor a vivir la vida , a tomar decisiones, a comprometerse consigo misma y con los demás, buscando caminos alternativos , justificaciones que lejos de ayudarles, van creando una sensación de inutilidad, de Vacío existencial, se vuelven adictas a personas, a situaciones, a sustancias, creyendo inútilmente que la vida les niega oportunidades, que la vida les castiga, que es el destino, el Karma, etc. Cuando en realidad, la Vida está dentro de cada uno, cada ser humano cuenta con la “fuerza opositora del espíritu” esa fortaleza interior que nos mueve a ponernos dignamente de pié ante la adversidad.

Viktor Frankl decía que al dolor se lo vive con dignidad o con miseria.

Cuando a pesar del temor enfrentamos las situaciones y damos respuestas responsables basadas en valores trascendentales (verdad, justicia, honestidad) somos personas dignas, en cambio cuando nos encerramos y asumimos actitudes irresponsables, violentas, adictas , aferrándonos a lo negativo, justificando nuestra huída, cayendo en vacíos insostenibles, elegimos ser miserables.

La Voluntad es el motor que mueve al ser humano, sin ella, seguramente, las conductas adictivas manejarán nuestras vidas.

La Libertad de la Voluntad, elegir libremente buscar una salida digna de la situación.

Voluntad de Sentido, ¿para qué quiero, elijo , decido cambiar estas actitudes?

Sentido de la vida: Para existir desde mi singularidad, desde esa persona infinitamente capaz y fuerte interiormente , que se propone vivir la vida con compromiso y responsabilidad, aferrándose a los dictados de su conciencia y eligiendo cada respuesta , sin aferrarme  a nada ni a nadie, sólo a mi dignidad.

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Comments

  1. Diana Carolina says

    Me pareció absolutamente realista este escrito, muy apropiado para las adicciones que hoy en día poseen al ser humano; sin embargo quisiera motivarle a que escriba sobre cómo intervendría esta problemática desde la psicoterapia. Cuál sería la ruta a seguir y cómo se abordaría?

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